Sobre la repsonsabilidad de elegir vivir con un propósito en la vida.

Como parte de mi trabajo acompaño sesiones  semanales con un grupo de niñas adolescentes. Cada miércoles nos quedamos una hora después del colegio para discutir temas que para ellas pueden ser relevantes en este momento de su vida. Ayer me correspondía a mí y a una compañera dirigir la sesión. Después de hablar de algo de teoría sobre salud mental, pensé que teníamos que dejarles un mensaje claro, una reflexión, tal vez nueva,  que pudiera quedarse como parte de sus recursos. Por esta razón decidí  hablarles de la importancia de ponerle sentido a lo que hacemos en la vida y de poder entender cuál es el significado que para cada uno tienen nuestras acciones.

El pensar en este tema me conecta directamente con un libro que se llama “El Hombre en Busca de Sentido”. Tal vez lo conozcan y si no, lo recomiendo. En este libro Viktor Frankl (sobreviviente del holocausto y fundador de una corriente en psicología llamada Logoterapia) cuenta su experiencia en un campo de concentración durante la segunda guerra mundial.  A través de un relato que describe un escenario dramático envía un mensaje inspirador, duro pero inspirador. A pesar del sufrimiento que esta experiencia le causó, explica que no se venció porque decidió encontrarle sentido a dicho sufrimiento lo cual a su vez  le permitió conservar las esperanzas de querer seguir viviendo. Una de sus tesis es que a pesar de las circunstancias por las que se atraviesen, a un ser humano  no le pueden quitar la libertad de escoger la manera como ve dichas circunstancias y la posibilidad de crear un significado a partir de las mismas. En otras palabras (para ser más exacta en palabras que algún dia oí de mi padre) ante la adversidad no te preguntes ¿por qué? sino ¿para qué? ¿qué es lo que la vida pide de tí?

Lo anterior es un ejemplo extremo de lo poderoso que puede ser esta búsqueda de sentido o significado en la vida de alguien. Pero no creo que esta búsqueda sea útil únicamente en momentos de sufrimiento, o extremo dolor.  ¿Cómo transmitir este mensaje a un adolescente para que logre identificarse con él y pueda usarlo como recurso en su propia vida? Creo que es importante empezar diciéndole que la búsqueda de sentido se da tanto en acciones que incluyan aspiraciones muy altas como otras que se den en el día a día y que podrían llegar a tomarse como rutinarias. En palabras más concretas, la búsqueda de sentido puede estar tanto en descubrir que alguien se quiere dedicar a la política porque el poder impactar a la sociedad es significativo para esa persona, como en decidir no hablar mal de un amigo porque hacerlo significaría no ser fiel al principio de lealtad. Creo que hacerse  la pregunta de qué significado o sentido tienen  para uno las propias acciones, es un medio que lo mantiene enfocado en poder ser la persona que uno quisiera. Incluir estas reflexiones en el día a día puede ser  un “polo a tierra”.

Pensando en la impulsividad muchas veces característica de la adolescencia, podría ser valioso si poco a poco, y a medida que van madurando, este tipo de mensajes se empezaran a transmitir. Si van a tomar alcohol, lo van a hacer ¿porque todo el mundo lo hace? ¿Porque si? ¿Porque hasta no quedar inconsciente no vale? Preguntarse por el sentido de ciertas decisiones es pasar de actuar impulsivamente a establecer un filtro que haga un poco menos automático el proceso antre querer y hacer (lo cual  aplica para cualquier decisión importante que deban tomar). No hace mucho le hablaba sobre esto a uno de los niños con los que trabajo. Me di cuenta que lo había entendido perfectamente cuando me dijo “Claro es como una catapulta, no se puede disparar a la loca”. Me pareció una excelente metáfora sobre el punto que quería epxlicarle; a veces la catapulta necesita de un buen mediador que analice hacia donde va a disparar y que significa el hacerlo hacia esa dirección. Como todo en la vida esto se construye; los hábitos se consolidan con práctica. Si esto fuera un hábito al cual se le diera importancia en la forma como se educan a niños y jóvenes, posiblemente  sería un recurso adicional en la formación del carácter.

Uno de los mensajes que interpreto de la filosofía de Viktor Frankl es que es una responsabilidad del ser humano vivir la vida con un propósito y que cuando este no es claro, las decisiones pueden resultar equivocadas y el camino que uno quisiera construir puede verse desdibujado.  Para mí esto es poderoso y por eso creo que tiene mucho sentido que los papás o educadores podamos transmitir mensajes de este tipo a los niños y  jóvenes. No creo que todo en la vida deba ponerse  en términos existencialistas, hay cosas que simplemente suceden y no hay que sobrepensar (la catapulta a veces simplemente se acciona y punto). Sin embargo creo firmemetne que todo lo que pueda tener un impacto emocional importante o una repercusión para uno como ser humano, merece la pena ser pasado por el filtro del sentido o el significado.

TED Talk. Colin Stokes: How Movies Teach Manhood

En este video Colin Stokes habla sobre como las películas para niños envían ciertos mensajes sobre el ser hombre o mujer.
Stokes habla sobre el reto de criar hombres basándonos en otros paradigmas.
Muy interesante y refuerza las ideas que desarrollé en uno de los artículos pasados sobre como educar niños dejando atras paradigmas como el machismo.

La comunicación con los hijos no debe ser una herramienta de emergencia

Hace unas semanas, en medio de un día de trabajo, me senté a almorzar con unas amigas y compañeras. En medio de la conversación, una de ellas empezó a contarnos acerca de las historias que le cuenta a su hijo de cinco años antes de irse a dormir. A su hijo le encanta “Mario Bros” y ella usa este personaje para desarrollar cuentos que tocan diferentes temas; Mario se vuelve un personaje muy polifacético. Sus historias terminan siempre con una enseñanza que juntos analizan al concluirse. Los cuentos de la noche para mi amiga se convierten en una oportunidad de enseñarle valores a su hijo.

Luego de esta conversación me quedé pensando sobre esto. Para mi amiga ese es su momento de enseñar valores, para mi  ella va mucho más allá y abona un terreno que muy seguramente le dará frutos cuando su hijo crezca.

¿Cómo un papá o mamá intenta entablar una comunicación con su hijo o hija adolescente sobre cómo no excederse con el alcohol, o sobre cómo tener una sexualidad responsable, cuando nunca antes esto se ha dado en su relación? Empezar a hacerlo cuando llegan a la vida de los niños los temas críticos, en mi concepto representa una respuesta de miedo y angustia para que su hija o hijo no se acerquen al riesgo.

Creo que esta es una respuesta válida por parte de los papás por el temor de que sus hijos se expongan a peligros o cometan errores irremediables. Sin embargo pienso en cómo los jóvenes reciben estos mensajes cuando esa no ha sido la costumbre y cuando lo repentino de los acercamientos pueden generar solo incomodidad para todos los involucrados. Puede ser que lo reciban como eso, como una respuesta desesperada frente al miedo y un intento incómodo de prevenir. Si esto es así el contenido valiosísimo de los mensajes se diluye entre la tensión y extrañeza de la escena.

¿Dichos mensajes tendrían un eco diferente si los canales de comunicación se empezaran a construir desde que el adolescente era un niño o niña? Me atrevo a pensar que en varios casos muy seguramente si. Muchos estarán pensado que los adolescentes no oyen a nadie o que no miden el riesgo. Probablemente tienen razón, pero sin duda tendrá más acogida un papá que a lo largo de la vida del niño se ha sentido seguro y cómodo hablándole a su hijo o hija que uno que siempre ha pensado en la comunicación con sus hijos como algo ajeno, extraño o algo que le corresponde a sus profesores.

Ahora, ¿mi amiga debería hablarle a su hijito de 5 años sobre sexo, drogas y alcohol? Claramente no. Pero sí puede hablarle sobre como cuidar su cuerpo, sobre que cosas son sanas y cuales no lo son y puede a través de sus palabras incentivar comportamientos positivos e infundar respeto por él mismo y los demás entre muchas otras cosas.

Aunque en la adolescencia los hijos parezcan alejarse de los padres, si en los años anteriores éstos han sido figuras cercanas y presentes, en esta etapa lo seguirán siendo (aunque sea de una manera diferente). Por todo lo dicho anteriormente creo que es una responsabilidad en la formación de buenos seres humanos, proponerse abonar este terreno desde una etapa temprana que si bien en la adolescencia pareciera se volviera menos fértil, estoy segura seguiría dando sus frutos. Cada día trae oportunidades de enseñar y comunicarse y entre más temprano se empiece, más fluirá la comunicación cuando los temas que haya que tocar sean más críticos.